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Palabras prohibidas en boca de niños

Cuentos para pensar

Búscate otro lugar

Joan es un chico normal de diecisiete años que como todos los viernes, sale de su casa a las once y media de la noche para quedar a tomarse una cerveza con sus amigos. Ropa elegante dado que esa noche iba a venir una amiga de su compañera de clase Marta, toda una mujer a los ojos de Joan que por primera vez ha decidido donar su corazón sin pedir nada a cambio.
Camisa de moda, pantalones vaqueros, zapatos negros con algo de suela y el dulce aroma de su colonia preferida formaban el elenco exterior de su fachada, solo el destino podía provocar con tanto acierto lo que iba a acontecerse en pocos segundos.

Saliendo del ascensor se dirigió a la puerta de la entrada de la finca, asió la manivela, empujó hacia abajo y al abrir se dio de narices con un señor... Hay que decir que poco quedaba de señor en la persona que con ademán frágil y mirada perdida daba su primer paso en dirección al rellano de la finca, rápidamente Joan, con la palabra "perdón" en la boca, volvió a dejar la puerta en su estado inicial, cerrada y sin llave... No cabe decir que pese a sus quince años, poseía más fuerza que un pobre y anoréxico hombre de pelo ralo y expresión vagabunda.

- No vengo a robar si es lo que piensas
- No necesito que me den sermones, lo que vengas a hacer no me importa pero si has pensado que... (De repente una voz débil y triste le cortó)
- Me muero de frío, mis piernas me fallan y necesito calentarme, déjame entrar por favor.
- Mejor será que te largues si no quieres que llame a la policía, hazme caso, “búscate otro lugar".

Y con estas palabras se alejó con la mente enturbiada por la tensión del momento y sobre todo por la satisfacción de haber echo lo correcto.
Comenzó a barajar las posibilidades de que hubiera pasado si hubiera entrado. Tal vez solo quisiera dormir, pero a la mañana siguiente daría un susto a los vecinos, es mas, seguramente se enfadarían con el y acabaría por pasar las tardes en casa con los libros de texto... tal vez solo quisiera calentarse y volver a las andadas en su camino errante y nómada, siguiendo la línea en espiral de su agonía...

Al encontrarse con sus amigos ya estaba su gran amor, los problemas desaparecieron, una sonrisa inocente se perfiló en sus labios y comenzó a saludar a todos hasta llegar junto a ella, una mirada fugaz fue suficiente para sentirse conmovido en su interior. La noche fue transcurriendo según lo previsto, se comentan los sucesos de mayor interés de la semana, Laura ha empezado a salir con Julián y ya empiezan con mal pie, el examen del próximo martes nadie lo lleva bien, deciden hacer una fiesta el fin de semana próximo en casa de un conocido... poco a poco se van tocando temas diversos, los chicos con el fútbol y las mujeres y las chicas solucionando roces que habían surgido entre ellas... y en medio del caos, dos miradas ajenas y sinceras, explorándose mutuamente y descubriendo un mundo nuevo que está por llegar.

Tras una noche estupenda Joan no podía despertar de otro modo, su sonrisa lo decía todo y la familia se hacía señas con miradas cómplices, "está enamorado", se decían los padres en secreto. Se prepara un café con leche, se sienta en la mesa de la cocina y se pone a mirar a todas partes, como siempre hace cuando está solo en su casa. De repente, una imagen le llama la atención, una foto, en el periódico, que raro...

Se acercó con cautela a la hoja donde se mostraba un texto adjunto a la foto: "Vicente Pla Domingo, nacido el 21 de febrero de 1965, falleció anoche a causa del frío en las inmediaciones del barrio de Zaidia a las 2 de la madrugada. Marche en paz al lugar que bien merecía, quienes no cesaron en buscarte durante este ultimo año te dicen adiós con la mano y el corazón. Guárdanos un lugar junto a ti allá donde estés. Tu familia"

Pocas veces en su vida se había quedado sin palabras, pero la imagen y el texto lo habían conseguido, recordó una escena reciente en el patio de su casa, y allí, rodeado de elementos de cocina y el periódico bailando en sus manos se preguntó... ¿He hecho lo correcto?

Tu, que piensas...

Tu, que piensas...

 Poco le costó encontrar entre las calles del barrio del Carmen, al elemento imprescindible de su duda. Quería seleccionar, según el, la persona más idónea para su pregunta existencial, buscaba con los ojos y fijándose en los rostros iba localizando poco a poco aquel merecedor de su proyecto. Rodeado de podredumbre, con aquel castillo de cartones, junto a la basura que acostumbra a estar siempre al acecho del más desaliñado, metido entre tristes y húmedas mantas, se encontraba Cristian.
Más conocido como “el Cristo” por su barba larga y rizada y su expresión siempre amable y cordial con los compañeros de barrio, se ganaba la vida pintando con unos cuantos colores que un día tuvo la suerte de encontrar tirados en el suelo.
En cuanto se plantó junto a él, se encendió un cigarrillo y sin mirarle si quiera a la cara, ardiendo como fuego de las fallas, le dedicó estas palabras…
- “Disculpe, pero le he estado observando cierto tiempo, todos los días a la misma hora y nunca lo he visto hacer más que esos dibujos que nadie compra. Veo como se mofan de usted por la calle y pese a ello les dedica su más dulce sonrisa, los barrenderos le tratan con respeto el tiempo justo para recoger la suciedad que hay a su alrededor para después mirarle como si quisieran meterlo entre sus bolsas negras, todos los elementos de la calle a excepción de los animales desconfían de ustedes, amos de la calle y de la pobreza. Dígame, ¿Cómo es posible ser feliz en este mundo donde los enemigos son aquellos que le alimentan?, vengo a ofrecerle mi casa a cambio de que aprenda un oficio, no es por caridad sino por amor a la vida. ¿se vendría conmigo esta misma tarde?”
Ante la ausencia de respuesta, tras quedarse un buen rato mirándolo pensó, “lo sabía”, dando media vuelta desapareció. A veces, solucionar una pregunta sin comprender que ha surgido otra, puede disfrazar el sepulcro en silencio…

Compromiso

"No voy a descubrir el mundo
sino mi mundo....

no pienso verter mi rabia sin razón,
sino evocar mi furia...

no voy a comprarte tus ojos,
solo pondré ante ti un espejo...

que lancen dagas contra mi piel,
yo solo me basto para arrancarlas y mirarte a la cara...

pero no olvides que buscaré el modo,
de hacer de ti mi compañer@..."